Por: Mario A. Medina
Viernes, 21 de marzo de 2025
La narrativa del exterminio
El “hallazgo” de un “campo de exterminio” por parte del colectivo “Guerreros Buscadores” en el rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, tras una llamada anónima, donde, se afirma, “se encontraron tres hornos para cremar cuerpos, fragmentos óseos”, ropa, zapatos, hojas con nombres de personas, está siendo utilizado de manera facciosa y politiquera.
Es terrible y doloroso saber de la desaparición, de la muerte de personas; que sus familiares vivan con la angustia y la zozobra de no saber dónde están sus seres queridos.
Es lamentable que el hecho sea utilizado no sólo por políticos, y por medios de comunicación que sin el mayor rigor periodístico hayan replicado que lo que se halló en ese rancho, es un “lugar de exterminio”; peor aún, lo equiparan con el exterminio nazi contra los judíos, cuando en realidad, poco les interesa el dolor de las familias; lo que les importa es el beneficio político, y en este caso, la descalificación a un gobierno que no los “apapacha” como sí lo hacían otros.
No fue un hallazgo, porque lo que se encontró en el rancho ya se conocía; se sabía que la investigación y el resguardo del lugar estaba a cargo de la fiscalía general del estado de Jalisco, pero ahora de manera estridente, desde los medios y con la pluma de varios columnistas y articulistas, se ha montado un espectáculo para responsabilizar al gobierno federal.
Se buscan generar la idea que lo sucedido en el rancho Izaguirre es un acto de “terrorismo de Estado, y que es “el Ayotzinapa de la Cuarta Transformación”. Cuando los sucesos en Guerrero fueron las autoridades estatales y federales las responsables de la desaparición de los 43 estudiantes. En Teuchitlán, según la información con la que se cuenta, es el crimen organizado el que tenía el control del lugar.
Se habla que se encontraron tres hornos crematorios. Sin más pruebas se afirma que ahí se convertían los cuerpos en cenizas, cuando, para que un crematorio funcione para ese propósito, se necesita alcanzar una temperatura de alrededor de los mil grados centígrados durante tres horas de manera constante. No hay un horno ahí con dichas características.
Se tuerce los hechos, se inventan otros, se tergiversan declaraciones para que la “realidad” empate con la “verdad” que se quiere sembrar.
Se olvida -claro, a propósito-, lo que ocurrió en 2011 en el penal de Piedras Negras en Coahuila, en el gobierno del priísta Huberto Moreira y en el federal de Felipe Calderón, donde los Zetas cremaron al interior de la cárcel a cientos de personas, de familias. Lo ocurrido ahí se demostró que así fue.
“Cuando se cocinaba a las personas… éstas se iban poniendo chiquititas y se les iba picando con un fierro hasta que no quedaba nada”. Luego “se empinaba el tonel para vaciar los residuos en el suelo...”. https://www.latimes.com/espanol/noticas-mas/articulo/2017-12-28/hoyla-mex-un-campo-de-exterminio-asi-era-la-carcel-para-que-los-zetas-fueran-una-organizacion-brutal-en-mexico-20171228
Los medios, columnistas y articulistas se callaron, pues habían firmado el “Pacto de Silencio”; el “compromiso de los medios de no informar de aquello y de otros muchos casos, se decía, porque era importante “no hacer apología del delito”.
Fue cuando la "guerra contra el narcotráfico" que declaró Felipe Calderón en marzo de 2011. Los medios “claudicaron en su función vital: informar”, y atendieron “la petición presidencial para mitigar y minimizar la información sobre asesinatos y enfrentamientos entre los cárteles”; fue entonces que suscribieron aquel acuerdo, que les significó mucho, pero mucho dinero en publicidad gubernamental.
Haber calificado de “exterminio” a lo que las madres buscadoras encontraron, no fue un asunto de la simple redacción de una nota. No, para nada. Se sabía que la palabra iba causar mucho más que una reacción nacional, que desde luego se buscaba que ocurriera, pero también hacia afuera, se pretendió que empatara, desde luego, con lo dicho por Donad Trump de declarar terroristas a los cárteles en México, y justificar así la intervención militar de EU en México.
Lo que pudo haber ocurrido en el rancho se tuerce para forzar un cuento, para poner en la “picota social” a la 4T y, cuando menos, cobrarle la factura al expresidente Andrés Manuel López Obrador y a la presidente Claudia Sheinbaum, y ubicarlos en el mismo nivel histórico de “asesinos” que a los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Este es el propósito de la narrativa del “exterminio” que en los últimos días hemos escuchado, leído y comentado hasta el cansancio.
Que no le cuenten…
La Sección Instructora de la Cámara de Diputados, decidió no admitir “por notoriamente improcedente” la solicitud de retiro del fuero Constitucional del diputado Cuauhtémoc Blanco por parte de la fiscalía del estado de Morelos. Sobre el ex futbolista del América pesan varias acusaciones en su contra, una de ellas en detrimento de su media hermana. Será en el pleno donde se decida su suerte. Esperemos que la mayoría de Morena no vote por acuerdos en lo oscurito para favorecerlo, y peor aun para darle la razón a quien señala que cada día que pasa, Morena se parece más al PRI.