Por: Carlos Pozos (Lord Molécula)
Lunes, 24 de Febrero del 2025
El líder conservador Friedrich Merz se enfrenta a difíciles negociaciones para formar un nuevo gobierno en Alemania tras la victoria de su bloque CDU/CSU en las elecciones nacionales. Aunque ha prometido acelerar el proceso de conformación gubernamental, las profundas divisiones políticas y el auge de partidos extremistas han complicado el panorama político del país.
Con el 28.6% de los votos, el bloque conservador se posicionó como la fuerza más votada, seguido por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que alcanzó un histórico 20.8%, mientras que los socialdemócratas (SPD) de Olaf Scholz cayeron al tercer lugar. Este resultado marca el peor desempeño del SPD en la posguerra y debilita sus posibilidades de negociar desde una posición de fuerza.
Merz ha expresado su intención de formar una coalición con el SPD, pese a las tensiones surgidas durante la campaña electoral, especialmente en temas sensibles como la migración. Sin embargo, la negativa de los partidos mayoritarios a colaborar con la AfD —actualmente bajo vigilancia por sospechas de extremismo— limita las posibilidades de crear una mayoría estable.
Además, la presencia fortalecida de la izquierda resurgente y la AfD en el Parlamento, que juntas suman un tercio de los escaños, podría obstaculizar reformas clave, incluyendo modificaciones constitucionales necesarias para flexibilizar los límites de la deuda pública. Estas reformas son consideradas vitales por algunos economistas para reactivar la economía alemana.
Merz ha destacado la necesidad de eliminar el tope de deuda y ha propuesto la creación de un fondo extrapresupuestario para fortalecer el gasto en defensa. Sin embargo, la posibilidad de avanzar con estos planes dependerá de su capacidad para negociar con las fuerzas parlamentarias y sortear los bloqueos potenciales de los partidos extremistas.
Por su parte, La Izquierda ha señalado que su apoyo a cualquier flexibilización fiscal estará condicionado a que los fondos se destinen a programas sociales y no al aumento del gasto militar. A su vez, tanto la AfD como La Izquierda han manifestado su rechazo a la ayuda militar a Ucrania, generando incertidumbre sobre el futuro de la política exterior alemana.
En un contexto internacional tenso, Merz también abordó las relaciones con Estados Unidos, criticando las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre Ucrania. El líder conservador expresó su preocupación por el enfoque unilateralista de Trump y la posibilidad de que Estados Unidos busque acuerdos con Rusia sin consultar a sus aliados europeos.
“Vemos con preocupación el intento del presidente Trump de hacer un trato con Rusia por encima de Europa y Ucrania. Esto es inaceptable tanto para Ucrania como para Europa,” declaró Merz, advirtiendo sobre las implicaciones de la política de “América primero” en la estabilidad del continente.
La fragmentación política en Alemania ha dado lugar a un Parlamento polarizado, donde partidos de extrema derecha y extrema izquierda podrían bloquear decisiones clave en temas económicos y de seguridad. Mientras tanto, Merz enfrenta la presión de formar un gobierno estable que permita a Alemania enfrentar desafíos internos, como la crisis migratoria y la desaceleración económica, así como las tensiones geopolíticas con Rusia y China.
El camino hacia una nueva coalición será complejo, y las negociaciones podrían prolongarse semanas o incluso meses. La estabilidad política alemana dependerá en gran medida de la habilidad de Merz para forjar alianzas y encontrar consensos en un escenario marcado por la polarización y la presión internacional.