Por: Carlos Pozos (Lord Molécula)
Jueves, 03 de abril de 2025
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó esta semana una agresiva política comercial al imponer aranceles de hasta 50% a importaciones de aproximadamente 60 países, marcando así el inicio de una guerra comercial que amenaza con debilitar la economía global.
Con esta decisión, Trump rompe el esquema de comercio internacional construido durante décadas bajo acuerdos multilaterales. Su administración argumenta que otros países han “saqueado” a Estados Unidos y que esta medida permitirá una reindustrialización del país. Sin embargo, analistas advierten que estos aranceles podrían detonar recesiones en distintas partes del mundo.
Las tarifas afectan a naciones con grandes intercambios comerciales con EE.UU., pero también a países con economías emergentes. Por ejemplo, China enfrenta ahora un arancel acumulado de hasta 70%, mientras que naciones pobres como Lesoto y Camboya deberán enfrentar tarifas del 50% y 49%, respectivamente.
La política también ha alcanzado a aliados históricos de Estados Unidos. Reino Unido, la Unión Europea, Brasil y Taiwán enfrentan aranceles que van del 10 al 34%, sin que haya una clara lógica recíproca, según expertos.
En contraste con este escenario, México y Canadá quedaron fuera de las nuevas medidas gracias a su inclusión en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las importaciones de productos mexicanos que cumplan con el acuerdo podrán seguir entrando a territorio estadounidense sin aranceles.
El gobierno de Trump aclaró que los productos fuera del T-MEC sí enfrentarán aranceles, aunque incluso en estos casos se han mostrado dispuestos a negociar, según voceros de la Casa Blanca.
Trump sostiene que esta política representa el renacimiento de una economía basada en el proteccionismo, que financiará al gobierno federal mediante impuestos al comercio y no a los ingresos. Su visión busca debilitar el modelo de globalización para fortalecer la industria nacional, aunque esto signifique poner en riesgo la estabilidad financiera mundial.
¿Será sostenible esta estrategia en el largo plazo o solo un recurso electoral? Los próximos meses definirán el verdadero alcance de esta guerra comercial sin precedentes.